¿Qué no es Hipnosis?

Al margen de los espectáculos sensacionalistas,  la hipnosis ha estado presente desde hace muchos años tanto en Universidades como en Hospitales y Clínicas  de todo el Mundo.

No es un estado de pérdida de consciencia, en el que la persona está ausente y pierde la capacidad de decidir lo que hace, de manera que el hipnotista puede hacer de él lo que desee. Si un hipnotista tuviese ese poder ¿estará trabajando en un teatro un sábado por la noche, haciendo el espectáculo?

Durante el estado hipnótico, no se pierde la consciencia, no se manipula ni reprograma la voluntad de la persona hipnotizada, ni se queda a merced del hipnotista, ya que toda hipnosis es una autohipnosis.

¿Qué es la Hipnosis?

El estado hipnótico es un estado de focalización de la atención consciente con una disociación momentánea que permite acceder a habilidades inconscientes

Consiste en un estado generalmente agradable en el que se puede lograr una gran relajación que favorece el pensamiento activo, creativo y generativo, a la vez que permite el acceso a funciones habitualmente relegadas al sistema nervioso parasimpático o al inconsciente, tales como: la capacidad de controlar la sensación de dolor, la capacidad de producir hemostasis, la capacidad de producir distensión y relajación, la capacidad de mejorar de las funciones del sistema inmune, entre otras.

Todas estas funciones, hacen de la hipnosis una técnica coadyuvante muy interesante para el tratamiento de numerosos problemas físicos y emocionales, por lo que es habitual su uso en numerosos Hospitales Universitarios y Centros de Salud, por ejemplo en las Unidades del Dolor y en las Unidades de Conductas Adictivas.

¿Qué es la autohipnosis?

La autohipnosis se produce en toda hipnosis, ya que el profesional de la hipnosis no realiza más que una función de guía para que la persona pueda auto inducirse el estado hipnótico. El objetivo es que, a través del estado hipnótico, la persona pueda generar recursos para intervenir en algunos de sus problemas, tales como sensaciones dolorosas, conductas adictivas, emociones desreguladas, estados de ansiedad, etc.

El entrenamiento en autohipnosis es sencillo y se aprende en unas dos o cuatro sesiones. 

¿Qué es hipnosis ERICKSONIANA?

El Psiquiatra Milton H. Erickson incorporó la hipnosis al tratamiento psiquiátrico y al de la medicina. Su aportación al campo de la hipnosis tiene dos vertientes:

– Un protocolo hipnótico sencillo, amable y sin parafernalia. Esta nueva forma de hacer hipnosis consiste en una mera conversación que no requiere un trance profundo.

– Un estilo o modalidad de psicoterapia novedoso que no busca el origen del problema, sino que orienta a la persona hacia la solución,  sin pretender cambiar la conducta con razonamientos e indicaciones, sino estimular la motivación del individuo y ponerlo en contacto con sus propios recursos para que produzca los cambios que elija.

Por su facilidad de aplicación conversacional, sin que a la persona le pueda parecer algo complejo sino un estado natural y por su gran eficacia, la Hipnosis ERICKSONIANA está siendo incorporada a la Hipnosis Clásica en gran medida. Es la forma más sencilla de ayudar a pacientes a aprender a hacerse ellos mismos autohipnosis y a que accedan por ellos mismos a los beneficios de los recursos que poseen.

Los debates sobre si el estado hipnótico es o no real se han despejado utilizando las técnicas de neuro-imagen, siendo el estudio más conocido el de Rainville, en el que se detecta en las neuro-imágenes una clara activación de las zonas correspondientes a la sugestión hipnótica recibida por el sujeto, además de reportar, éste último, como su percepción del dolor cambiaba en el mismo sentido que las sugestiones (a más o a menos) y acorde con las imágenes neuronales registradas.

¿Cómo se desarrolla una sesión de Psicoterapia e Hipnosis Ericksoniana?

Cada sesión consta de una entrevista en la que el terapeuta recabará la información que necesita para poder hacer más tarde la sesión de hipnosis propiamente dicha. Durante esta entrevista se reflexiona con el cliente/paciente el tipo de cambios que desea, que meta quiere lograr y cuales serían los pasos y recursos que necesita aplicar.

Todo esto se le “comunicará” al inconsciente con un lenguaje que él entiende: el lenguaje de los sueños bajo forma de metáforas y en un estado de duerme-vela muy relajado propio de la hipnosis. Esta parte se puede grabar y entregar al cliente/paciente para que lo escuche. La repetición es necesaria para integrar nuevos aprendizajes a nivel inconsciente y establecer nuevos automatismos.

Las consultas se suelen espaciar de quince en quince días para contrastar las mejorías y los cambios obtenidos y diseñar nuevas intervenciones. Se suele alcanzar los objetivos planeados en unas 4 o 6 sesiones en la gran mayoría de los casos (del orden de un 80%).

El estado hipnótico permite una comunicación más directa con el inconsciente, pudiendo así el cliente/paciente asimilar mejor y más rápidamente nuevos aprendizajes.

Los clientes/ pacientes sueles tener la creencia de que “perderán la conciencia” y “no se enterarán de lo que ocurre durante la sesión de hipnosis”. Sin embargo, esto no es así. El estado hipnótico es una disociación durante la cual el consciente cliente/paciente adopta una actitud de “espectador pasivo” facilitando la comunicación con la parte inconsciente pero eso no quiere decir que no se dé cuenta de lo que oye.

Puede llegar un momento en el que la parte consciente sienta un cierto desinterés por lo que está ocurriendo y desconecte la atención pasiva que estaba teniendo, pero eso no es imprescindible que ocurra para que la eficacia de las sugestiones dirigidas al inconsciente sean efectivas.

Es por lo tanto importante que el terapeuta tenga una formación sólida y dedique una buena parte de la consulta a la escucha y comprensión de la situación de su cliente/paciente para poder reforzarle con: mensajes positivos, realizar búsqueda de recursos, obtener motivación y constancia durante el proceso, minimizar el miedo al cambio, lograr entusiasmo por descubrir nuevas metas y descubrir nuevas opciones.

Las sesiones se hacen dobles y duran dos horas. La primera hora y media se dedica a escuchar al cliente/paciente para ayudarle a dar forma a la meta que quiere lograr. Para conseguir un ambiente distendido se recurrirá a hacerle preguntas, contarle anécdotas, emplear metáforas, hacer sugestiones, etc. Es la etapa de “hipnosis conversacional” tan característica del Dr. Erickson.

La última media hora se dedica a una inducción hipnótica que es grabada y entregada al cliente/paciente para que proceda con ella a hacerse auto hipnosis hasta la siguiente sesión.

El instalar un hábito de auto-hipnosis es percibido por el paciente/cliente como un gran avance porque crea en él un estado placentero y una serenidad que le permite encontrar soluciones que a menudo quedaban camufladas por los miedos o emociones asociadas al problema.

¿Qué puede tratar la hipnosis con eficacia?

Los estudios realizados demuestran que el empleo de la Hipnosis acorta los tratamientos y es el complemento que incrementa la eficacia de cualquier psicoterapia, porque utilizando el estado hipnótico, el ser humano logra acceder a sus recursos más inconscientes y a la motivación necesaria para usarlos.

Los tratamientos con hipnosis tienen un resultado satisfactorio en alrededor de un 80% de los casos con los problemas siguientes. 

• Realización personal y modificación de hábitos (tabaquismo, mantenimiento de dietas, preparación de exámenes, aumentar seguridad y confianza en sí mismo, logro de metas personales, mejorar el rendimiento, etc.?

• Trastornos emocionales (ansiedad, estrés, depresión, fobias)

• Problemas de salud y tratamientos médicos (dolores, fibromialgia, colon irritable, etc.)

Breve biografía del Dr. Milton Erickson

Nació en 1901 en Nevada, en un pueblo minero que la familia Erickson abandonó cuando quiso escolarizar a sus hijos retornando a la comunidad agrícola del norte de los Estados Unidos. A los 17 años contrajo poliomielitis, lo que le provocó una gran discapacidad que superó con su propio esfuerzo, esfuerzo que más adelante, cuando estudió hipnosis, identificó como un proceso autohipnótico. Logró graduarse como psicólogo y médico en la Universidad de Wisconsin, en la que participó en las investigaciones sobre sugestionabilidad que estaba realizando el Dr. Hull, aprendiendo hipnosis y destacando por realizarla de una forma muy personal.

Tras esa experiencia prosiguió buscando la forma más “naturalista” de hacer hipnosis. Erickson impulsó una nueva forma de aplicar la hipnosis terapéutica. No postuló ninguna teoría explícita de la personalidad porque estaba convencido de que ello limitaría la psicoterapia y haría que los profesionales actuaran con mayor rigidez, intentando encasillar a las personas que él consideraba únicas. Promovió la flexibilidad y la individualidad como puede comprobarse en sus escritos y en su forma de vivir. La genialidad de sus trabajos se encuentra en la utilización de los recursos inconscientes para encarar los problemas de la vida en lugar de buscar las causas y suponer que hallándolas se resuelven éstos. Más importante que la técnica hipnótica en sí, es la filosofía que está detrás de los métodos para tratar al paciente, ayudándole a encontrar motivación para aplicar todo su potencial creativo y sus capacidades resolutorias.

Erickson fue más un clínico que un teórico, sus técnicas no se pueden encasillar en un protocolo pre-establecido, sino que se adaptan a cada cliente o paciente y al problema que presenta.

Realizó muchas investigaciones de Hipnosis mientras fue Director de varios Hospitales del norte de Estados Unidos. Enseñó su forma de hacer hipnosis y cómo aplicarla en trastornos mentales en hospitales y dando conferencias por todo el mundo. Creó la American Association of Clinical Hypnosis, que acaba de cumplir 50 años.

Cuando le fue recomendado trasladarse a un clima seco para no sufrir las secuelas de su enfermedad, fueron muchos quienes se desplazaron para aprender de él. Erickson mantenía que la polio le había dado la oportunidad de aprender como paliar los dolores y apreciar las cosas pequeñas de esta vida.

Tras las consecuencias de un segundo ataque de polio, Erickson tuvo que emplear una silla de ruedas a partir de los 63 años. Utilizó la autohipnosis para atenuar las secuelas de su enfermedad y los dolores, pudiendo disfrutar de todo lo que la vida le ofrecía: sus 8 hijos y su esposa, Elisabeth, su jardín, el atender a sus pacientes, aportaándoles confort y dedicación y el reunir, para enseñarles sus técnicas, a jóvenes y experimentados profesionales, curiosos de descubrir el modo de hacer de quien conseguía curaciones en tan poco tiempo y con tal nivel de éxito.

Falleció a los 79 años en 1980, tras inaugurar la Milton Erickson Foundation.

Cristina Martínez